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Legado de una Tragedia "Parte II" <<
Texto: Rockllejeros noviembre 12, 2014

     

Tras ocho largos años de la aparición de Legado de una Tragedia, se ha vuelto a producir el milagro: una colaboración apoteósica entre lo más granado y selecto de nuestro panorama rock, con un crisol de artistas de la talla de Leo Jiménez, José Broseta (Opera Magna), Zeta (Mago de Oz), José Cano (Centinela)… y la lista sigue hasta alcanzar los más de 40 componentes, entre instrumentos y cantantes, liderados por Joaquín Padilla, compositor y productor de esta obra.


En esta ocasión, nos encontramos ante una continuación de la historia de Edgar Allan Poe, que en la primera parte de esta trilogía (sí, aún queda más por llegar), que en formato fábula, nos relataba como un gato negro confiaba su secreto a un enterrador del cementerio de Baltimore: el animal albergaba el espíritu errante de Allan Poe. El escritor había hecho un pacto con el diablo para conseguir la genialidad y la gloria a cambio del tormento eterno. En esta segunda parte se retoma esta situación, invitándonos a acompañar al autor de obras como Los crímenes de la calle Morgue o El pozo y el péndulo, en un viaje a través de los nueve círculos del Infierno, con el fin de encontrar a Lucifer y romper su pacto de sufrimiento.


De esta manera el disco se estructura dando papeles a los diferentes artistas que aquí participan, teniendo un formato de relato cada canción con las conversaciones entre los diferentes personajes que Poe se va encontrando a través de su periplo infernal, dando cada canción con una o varias estaciones de penitencia o círculos avernales.


Si ya es llamativa la puesta en escena que nos sugiere la fábula de Poe, nos ponemos a analizar el disco per se, y lo primero que nos encontramos es una portada que nos sitúa en el reto de enormes proporciones que va a comenzar, elaborada por Felipe Machado (portadista de grupos como Blind Guardian o Rhapsody of Fire), con el camino hacia las profundidades del Infierno y un Poe que inicia el camino hacia su destino.


En el ámbito musical, abre la epopeya la canción (o quizá más bien se podría llamar capítulo) “La antesala del Infierno”, que a su vez apertura el primero de los dos actos de los que se compone la obra. En esta Poe se encuentra con el poeta Virgilio que le servirá de guía en el viaje, al igual que lo fue de Dante en su Divina Comedia. El sonido con el que inicia la canción ya nos sitúa en la grandiosidad del viaje con la lírica como protagonista y efectos de órgano y guitarreo que remarca los puntos más intensos, en un conjunto que bebe del género ópera rock, dando un inicio apoteósico, digno de la travesía que nos van a contar. Tete Novoa, de Saratoga, como Virgilio es el protagonista de esta intro que pone el vello de punta y nos mete de lleno en la fuerza de esta historia cargada de emotividad.


Tras la presentación nos encontramos con el “Círculo II: los infortunios de la virtud”, en el que se encuentra con el Marqués de Sade y conversan en torno a la Lujuria. Aparece Leo Jiménez encarnando a Poe por primera vez en una canción que destaca por el desgarramiento que produce la manifestación de los sentimientos más arraigados, que confluyen en la desesperación que supone pagar por ellos. Instrumentalmente sigue la línea que nos lleva por todo el disco, una genial mezcla de sonido crudo de guitarra, sonido electrónico y más melódico.


Avanzamos en la historia y nos encontramos ante los “Círculos III y IV: devoradores de mezquindad”, donde están las almas que se dejaron llevar por la gula y la avaricia respectivamente. Un órgano flanqueado por guitarra nos va llevando poco a poco al interior de la canción, apareciendo un Cerbero encarnado por Ronnie Romero (Lords of Black) y Pluto por parte de Manuel Escudero (Medina Azahara, Sacramento), ofreciendo un sonido que destaca por su variedad instrumental y como siempre llevada al límite de la intensidad.


La siguiente estación abarca los “Círculos V y VI: la ciudad del mal”, donde llegan a la ciudad de Dite, o lo que es lo mismo Hades, donde luchan por entrar con los demonios que custodian sus puertas para poder seguir su camino. Un piano más austero nos presenta este fragmento de relato, cargado de solemnidad y en el que, a medida que se avanza en el mismo, la dosis de moral aumenta y se desboca con la inclusión de batería y guitarras, terminando en un dueto a cargo de Israel Ramos (Alquimia) y David Querejado (Perfect smile) y un gran solo de Javier Nula (O. Magna).


En la mitad de la travesía, llegamos a “Más allá del amor… el dolor”, donde Poe se encuentra con Dante, que le relata cómo el dolor por la pérdida de su amada llenó de horror su gran obra. La voz del poeta italiano encaja a la perfección con la de José Broseta (O. Magna), mostrando un Dante desesperado y melancólico, con un registro muy melódico y a la vez con un toque hosco propio de un anciano.


Tras el encuentro anterior, en “Babilonia eterna” Poe habla con Semíramis, una diosa asiria que vaga por los diferentes círculos debido a sus numerosos pecados y está condenada a padecer los horrores de cada uno de ellos. La introducción de la voz femenina de Chus Herranz (We Will Rock You) para dar vida a Semíramis, crea una combinación aún más fuerte y lírica, sumergiéndonos en la historia pasional de esta y Menones, en una especie de vals muy emotivo que acaba en coros y agudos sostenidos, culminando la carga poética de las estrofas.


El camino prosigue y llegamos al “Círculo VII: sangriento elixir”, donde se encuentran aquellos que se dejaron llevar por la violencia, hundidos en el río Piraí. Aquí se produce el encuentro con la condesa sangrienta Elisabeth Bathory. En este caso nos vuelve a acompañar una voz femenina para la condesa, dándole vida Beatriz Albert (Ebony Ark) que hace dúo con Ignacio Prieto (Eden Lost, Atlas), teniendo este el papel de Barón Nádasdy. Ambos nos ofrecen una decadente visión de almas gemelas, una pareja húngara, que adoró la sangre y el dolor, fruto de la locura de sus familias y estirpe.


El segundo acto comienza con el paso por “Círculo VIII y IX: yo te maldigo”, círculos más profundos del Infierno, donde Poe encuentra a Lucifer y suplica romper el pacto que lo atormenta y poder descansar en paz. Lucifer aparece como réplica de Poe bajo la voz de Manuel Rodríguez (Sphinx), en una lucha dialéctica entre ambos, donde los tiempos de la súplica se marcan con fuerza por toques de percusión contundentes, guitarra en su versión más grave y la voz de Leo dando el toque desesperado. Más de nueve minutos de súplica a Lucifer bien merecerían el perdón, pero no lo consigue.


“El señor de los sueños” nos explica la negativa de Lucifer ante la petición del escritor norteamericano y como este último cae en la desesperación y es ayudado por Morfeo, el cual encarna Zeta (Mago de Oz), en una pista que mezcla los sonidos de angustia más crudos y agudos de guitarra y piano con los más cercanos y melódicos.


Tras la ardua travesía llegamos a “Las fauces del Averno”, donde Morfeo libera de los Infiernos a Poe enfrentándose a Abaddón, ángel exterminador líder del futuro Apocalípsis. Este nos lo proporciona Pau Monteagudo (Uzzhuaïa), poniendo fin al segundo acto y a la obra, bajo un manto de descarga final en la sonoridad, incluyendo coro de demonios en latín, una orquestación presente a lo largo de toda la canción y una gran combinación de estilos inter estrofas, lo que genera una gran potencia y produce un final muy positivo, coral y en alto, para un álbum que desde el principio ha ido poniendo hitos en un camino cargado de emociones y calidad instrumental.


Como conclusión, nos encontramos ante una obra maestra de la cual aún no se ha llegado a su finalización, por lo que aún queda más Poe que poder disfrutar en un futuro que, esperemos, no sea muy distante. De esta obra solo podemos decir que una reseña no le puede hacer justicia de ninguna manera y, aunque intentamos transmitir todo lo que nos ha hecho sentir su audición, solo es posible entender la magnitud de este trabajo escuchándolo y a ser posible varias veces. Toda una muestra de calidad y talento. Felicidades a los responsables de seguir haciendo realidad estos pequeños sueños en forma de música.


Canciones “Legado de una Tragedia II”:


01.- La antesala del Infierno


02.- Círculo II: los infortunios de la virtud


03.- Círculo III y IV: devoradores de mezquindad


04.- Círculo V y VI: la ciudad del Mal


05.- Más allá del amor…el dolor


06.- Babilonia eterna


07.- Círculo VII: sangriento elixir


08.- Círculo VIII y IX: yo te maldigo


09.- El señor de los sueños


10.- Las fauces del averno




 


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